sábado, 1 de junio de 2013

Sánscrito

Sánscrito

   
El sánscrito es una lengua antigua del grupo indoario de la familia indoeuropea, que floreció en el sur del continente asiático. Aunque los antiguos habitantes del norte de la India hablaban varios dialectos parecidos a lo que hoy llamamos el sánscrito clásico, en general se considera que el sánscrito es una lengua escrita que ha funcionado como vehículo de expresión y comunicación entre líderes religiosos brahmánicos y eruditos.
Que la unidad sea tu propósito, que armoniosos sean tus sentimientos, que serena esté tu mente.
Texto extraído de los últimos sutras del Rig Veda.

El sánscrito es la principal lengua litúrgica del hinduismo, del jainismo y del budismo mahayana. La literatura escrita en esta lengua es vasta y variada, y se ha expandido a través de muchos siglos. Podemos decir que ha gozado de publicación casi ininterrumpida desde el 1500 a.C. hasta la fecha. Sin embargo, los historiadores identifican dos épocas principales de la literatura sánscrita: el periodo védico, aproximadamente entre los años 1500 y 200 a.C., y el periodo clásico, entre el 500 a.C. y el 1000 de nuestra era.
Los Vedas son los textos más antiguos en sánscrito y las escrituras más antiguas del hinduismo, y están escritos en sánscrito arcaico, al que muchos llaman, justamente, sánscrito védico. Las dos grandes obras épicas de la India, el Ramayana —la vida de Rama— y el Mahabharata —el gran relato de los Bharatas— también fueron originalmente compuestas en sánscrito, aunque han sido traducidas a muchos idiomas regionales.
Además de ser utilizado para temas religiosos, el sánscrito también fue el principal medio para propagar conocimiento sobre temas de lógica, matemáticas, astronomía y filosofía. Durante su larga historia, el sánscrito se ha escrito con el alfabeto devanagari así como con el alfabeto de varias lenguas regionales, tales como el bengalí, del este de la India, el gujarati, del oeste, y el tamil, del sur. El alfabeto grantha se diseñó exclusivamente para textos de sánscrito durante el siglo v d.C., bajo el reino de los Pallavas en el sur de la India. Hoy en día, la literatura en sánscrito por lo general se publica en el alfabeto devanagari, aunque aún hay textos en sánscrito escritos en alfabetos regionales en circulación.
En su estructura gramatical, el sánscrito tiene parentesco con lenguas indoeuropeas —como el griego y el latín—, y ésta es una de las razones por las que este antiguo idioma interesó enormemente —y sigue interesando— a los académicos europeos. Sin embargo, la gramática del sánscrito más reconocida, la escribió Panini, un gramático de la India que vivió alrededor del 400 a.C. y formuló las 3 959 reglas del sánscrito. La gramática de Panini —llamada Ashtadhyayi— ha influido a muchas teorías lingü.sticas modernas.
…y, ¿por qué la lengua de los dioses?
Muchos dicen que el sánscrito es la lengua de los dioses porque desde hace casi cuatro mil años se le ha utilizado para alabar a las diferentes deidades. Los mantras y cánticos que recitan los hindúes, budistas y jaines, en su mayoría, fueron compuestos en sánscrito. Durante gran parte de su historia, el sánscrito fue un idioma de religiosos de casta alta, al cual el público general no tenía acceso. Y los gramáticos, literatos e historiadores del sánscrito se jactan de que ésta es la lengua de los dioses, porque su gramática es tan perfecta y difícil, que sin lugar a dudas es para los dioses y no para los humanos.

La Canción del Avadhut

La canción del Avadhut


Un programa con un formato especial que nos propone un viaje musical interior enlazando las culturas ancestrales y la creatividad contemporánea. Es un título védico antiguo, es una conexión kármica libre de Radio 3. Músicas y culturas en los límites de la imaginación.«El avadhuta representa el pináculo de la evolución espiritual; ningún otro es superior a él. Avadhuta significa ‘aquel que es inmortal’ (akshara), y que ha cortado totalmente los vínculos mundanos. Él es verdaderamente Brahman mismo. Ha realizado que es la inteligencia pura y está despreocupado de las seis flaquezas del nacimiento humano, a saber: tristeza, falsa ilusión, vejez, muerte, hambre y sed. Él se ha liberado de toda esclavitud del mundo experimental y anda libremente como un niño, un loco o alguien poseído por espíritus.

Él puede ir con o sin ropa. No usa ningún emblema distintivo de alguna orden. No tiene deseos de dormir, de mendigar o de bañarse. Ve su cuerpo como un cadáver y subsiste con los alimentos que recibe de cualquier clase social. No interpreta los shastras o los Vedas. Para él, nada es justo o injusto, santo o profano.

Él está libre de karma. Los karmas de esta vida y sus vidas pasadas se han quemado, y debido a la ausencia de kartritva (el hacedor) y bhoktritva (el deseo de disfrute), no se crean karmas futuros. Solo los prarabdha karmas (inalterables) que ya han empezado a operar afectarán su cuerpo, contribuyendo a mantenerlo, pero su mente no se verá afectada. Él vivirá en este mundo hasta los prarabdha karmas se extingan y luego su cuerpo caerá. A continuación, logrará videhamukti (estado de conciencia del cuerpo).

Tal alma liberada nunca vuelve al estado encarnado. No nace nuevamente; él es inmortal. Él ha alcanzado el objetivo final del nacimiento en este mundo».

Nawang Khechog

Nawang Khechog es un Nominado al Grammy y un representante del Tíbet ante el mundo de la música, compositor y músico. También es uno de los primeros músicos tibetanos a ser capaces de irrumpir en la escena internacional músical con su original estilo y auténticas composiciones musicales (discos en solitario y en colaboración), que se distribuyen en todo el mundo a través de diferentes discográfica. En 2007 recibió el «Tibetan Music Award» (Reconocimiento Especial, similar a «Life Time Achievement Award») y Premio de Oro Civil Internacional, la concesión civil más alta de Nepal.

Nawang fue monje durante 11 años y estudió filosofía budista y la meditación con Su Santidad el Dalai Lama y muchos otros maestros tibetanos. También vivió como ermitaño, meditando en las estribaciones del Himalaya desde hace varios años bajo la guía de Su Santidad.

Él utiliza la música como un medio para inspirar la no violencia, la compasión y la espiritualidad, y para la libertad del pueblo tibetano. En los últimos años, ha habido algunas señales de interés de la República Popular China para el futuro gobierno del Tíbet, invitando a las delegaciones de S.S. Dalai Lama y el Gobierno tibetano en el exilio en el Tíbet y China. «Espero», dice Nawang, «este sea un verdadero signo de interés del gobierno de la República Popular China en la solución de la tragedia y el sufrimiento del Tíbet. Es difícil, pero la confianza revelara su verdadero rostro en el año 2010. Si esto es verdadero, la negociación y el diálogo es el mejor interés para ambas partes «.

Inventos españoles (6). La fregona


Lunes, 5 de julio de 2010

Rinconete


CULTURA Y TRADICIONES
Inventos españoles (6). La fregona
 

Por Pablo Martín Sánchez

Los argentinos usan lampazo, los mexicanos trapeador, coleto los venezolanos y mocho los catalanes, pero en mi casa ha habido siempre, lisa y llanamente, una fregona. Y no me refiero a la criada que limpia la casa, a la ilustre fregona de la que habló Cervantes en su novela homónima, sino al utensilio que sirve para lavar los suelos sin tener que arrodillarse. Un utensilio que, aunque parezca mentira, no ha sido declarado todavía patrimonio de la humanidad.

Una variante de la ley de Murphy dice que las cosas que se pierden son siempre las que necesitamos. Y algo similar sucede con esas herramientas consuetudinarias que no echamos de menos hasta el día en que nos faltan. Con la fregona, basta cruzar los Pirineos para darnos cuenta de la genialidad del invento: nuestros vecinos los franceses aún no han descubierto sus bondades y en la mayoría de las casas utilizan un trapo mojado para fregar los suelos, empujándolo con una escoba de cerdas cortas y duras. Una fregona deconstruida, podríamos decir, como demuestra el nombre con que la designan: balai-serpillière (‘escoba-trapo’).

Sea cual sea el motivo de tan incomprensible rechazo, lo que parece cierto es que el invento lleva firma española. Más complicado resulta, sin embargo, determinar quién fue la mano que firmó su acta de bautizo (ya anunciamos al iniciar esta serie que en el terreno de la invención la grafología no es una ciencia exacta): hace apenas un lustro se desencadenó una ardua polémica sobre quién era el auténtico padre de la fregona, si don Manuel Jalón Corominas o don Emilio Bellvis Montesano, militares ambos de profesión y socios de la empresa Manufacturas Rodex, encargada de la comercialización del utensilio que debía terminar para siempre con las dolorosas bursitis de rodilla. La chispa que encendió el fuego fue un artículo publicado en la edición digital del diario 20 minutos en el que se afirmaba que, a diferencia de lo que siempre habíamos pensado y respondido en el Trivial, el auténtico inventor de la fregona no era Manuel Jalón sino Emilio Bellvis. A semejante provocación, respondió el expropiado con una carta titulada «La fregona la inventé yo», donde aseguraba que el modelo que se comercializa actualmente y del que se han vendido más de ochenta millones de unidades en todo el mundo procede de la patente de invención que a él le fue otorgada en 1964 y no del modelo de utilidad concedido a Bellvis cinco años antes.

Ante el revuelo provocado por las familias de los militares, se decidió dirimir la disputa no a veinticinco pasos de distancia y con pistolas Gastine-Renette (como habrían hecho de haber inventado la fregona en el siglo xix), sino por medio de una acción de jactancia, figura jurídica que se remonta a los tiempos de Alfonso X, quien la incluyó en su Libro de las Leyes o Código de las Siete Partidas. Dicha figura obliga al que se jacta de algo a demostrarlo con hechos o a callar para siempre. Y, según la sentencia de la Audiencia Provincial de Zaragoza del 1 de abril de 2009, la familia Bellvis deberá mantener la boca cerrada por los siglos de los siglos.

En efecto, el tribunal considera que el invento designado habitualmente como fregona (es decir, el conjunto compuesto por un cubo de plástico dotado de un tricornio perforado en el que se escurre por presión y torsión un mocho insertado en un palo) corresponde a la patente n.º 298.240 de don Manuel Jalón Corominas. Y al que le pique, que se rasque.

Sin embargo, lo que pocos saben es que el nombre del popular utensilio no fue acuñado por su inventor, que consideraba el término peyorativo y denigrante, sino por el vendedor Enrique Falcón, que hacía demostraciones públicas del aparato. Y es que, aunque a día de hoy nos parezca increíble, la fregona tuvo que venderse en sus inicios con manual de instrucciones.